Los errores refractivos afectan a más de 2.200 millones de personas en el mundo, siendo el tipo más común de problemas de visión. Estos defectos refractivos impiden que las imágenes se enfoquen correctamente en su retina, provocando visión borrosa y dificultades en el día a día. De hecho, muchos de estos casos pudieron haberse evitado con detección temprana.
En este artículo, explicaremos qué son los errores refractivos del ojo, por qué se producen y cuáles son los tipos de errores refractivos más frecuentes. Además, conoceremos cómo identificar los síntomas y qué opciones existen para la corrección de errores refractivos, desde anteojos hasta cirugía. Nuestro objetivo es ayudarle a comprender mejor su salud visual.
El ojo funciona de manera similar a una cámara fotográfica. La córnea y el cristalino actúan como lentes naturales que curvan los rayos de luz para enfocarlos precisamente sobre la retina, una capa de tejido sensible a la luz en la parte posterior del ojo. Cuando este sistema trabaja correctamente, se puede ver con nitidez.
Los errores de refracción son problemas de visión que se producen cuando la forma del ojo impide que la luz se enfoque correctamente en la retina. En esencia, la córnea y el cristalino no pueden enfocar los rayos de luz sobre la retina, provocando visión borrosa.
Para entenderlo mejor, imagine un proyector de cine. Si la distancia entre el proyector y la pantalla no es correcta, la imagen se verá borrosa. El ojo funciona igual: cuando la curvatura de la córnea no es lisa ni uniforme, o cuando la longitud del ojo no es la adecuada, las imágenes se desenfocan.
Cuando la potencia de las lentes es adecuada y la longitud del ojo es correcta, usted tiene emetropía (visión normal). Pero cuando alguno de estos factores cambia, se producen las ametropías, que son los problemas refractivos que causan visión borrosa. De hecho, los errores refractivos no corregidos son la principal causa de baja visión a nivel global.
Los problemas refractivos se originan cuando ciertas estructuras del ojo no funcionan en armonía. Básicamente, existen tres causas principales: la longitud del globo ocular (cuando es demasiado largo o demasiado corto), problemas con la forma de la córnea, y el envejecimiento del cristalino.
Los factores hereditarios juegan un papel significativo. Si ambos padres son miopes, tiene una probabilidad del 50% de desarrollar miopía. Si solo uno de los padres lo es, la frecuencia disminuye al 15-25%.
Además, factores ambientales contribuyen al desarrollo de estos defectos. El incremento alarmante de la miopía en la actualidad se relaciona con el uso de pantallas y móviles. Particularmente, las actividades realizadas con poca luz influyen negativamente, ya que la luz libera dopamina que frena el aumento de la miopía.
Existen cuatro tipos principales de errores refractivos. Cada uno afecta la visión de manera específica según dónde se enfoca la luz dentro del ojo.
La miopía hace que los objetos lejanos se vean borrosos. El globo ocular es demasiado largo, provocando que los rayos de luz se enfoquen delante de la retina en lugar de directamente sobre ella. Se puede ver claramente los objetos cercanos, pero hay dificultades para enfocar objetos distantes. Por ello se conoce como «visión corta».
En cambio, la hipermetropía hace que los objetos cercanos se vean borrosos. La luz se enfoca detrás de la retina porque el ojo es más corto de lo normal. Los objetos distantes se ven con mayor claridad. En personas jóvenes, el cristalino puede compensar este defecto mediante acomodación, pero este esfuerzo constante puede derivar en dolores de cabeza y cansancio ocular.
El astigmatismo puede hacer que los objetos cercanos y lejanos se vean borrosos o distorsionados. La córnea o el cristalino tienen una curvatura irregular, haciendo que los rayos de luz se enfoquen en múltiples puntos en lugar de un solo punto focal. Esta irregularidad impide que la luz se enfoque adecuadamente en la retina.
La presbicia hace difícil ver las cosas de cerca para adultos mayores y de mediana edad. Aparece a partir de los 40 a 45 años, cuando el cristalino pierde elasticidad y flexibilidad. Es una fase inevitable del envejecimiento ocular.
Reconocer los errores de refracción en el ojo no siempre resulta sencillo, ya que algunas personas no experimentan síntomas evidentes. Por ello, los exámenes visuales regulares son fundamentales para detectar estos problemas a tiempo.
El síntoma más frecuente es la visión borrosa. Además, usted puede experimentar visión doble, ver resplandores o aureolas alrededor de luces brillantes, y sentir la necesidad de entrecerrar los ojos para enfocar mejor.
Los dolores de cabeza y la fatiga ocular (cuando los ojos se sienten cansados o adoloridos) también son comunes. Específicamente, puede tener problemas para enfocar al leer o mirar la computadora. La tensión ocular después de usar dispositivos digitales durante períodos prolongados indica un problema de visión. Igualmente, la sensibilidad a la luz puede manifestarse como incomodidad en entornos muy iluminados.
Consulte con el oculista si nota cambios en su visión o problemas con sus lentes actuales. En niños, observe si fruncen el ceño, cierran los ojos al leer, parpadean excesivamente o se frotan los ojos con frecuencia.
Afortunadamente, existen varias opciones para la corrección de errores refractivos según sus necesidades visuales y estilo de vida.
Los anteojos son la forma más sencilla y segura de corregir los defectos refractivos. Desvían la luz entrante para que se enfoque correctamente en la retina. El oftalmólogo le recetará anteojos según una medida adecuada para mejorar su visión. Estos se recomiendan cuando el problema de miopía, presbicia o astigmatismo es leve. Además, en ocasiones se prescriben bifocales para mejorar la visión lejana y cercana simultáneamente.
Los lentes de contacto proporcionan una alternativa discreta si prefiere evitar anteojos por razones estéticas o porque interfieren con sus actividades. Se colocan directamente sobre la córnea, corrigiendo los errores refractivos al modificar cómo entra la luz. Requieren mayor cuidado e higiene por estar en contacto directo con la superficie del ojo.
La cirugía láser corrige problemas de refracción de forma permanente. En más del 99% de los casos, el resultado es una agudeza visual de 20/40 o mejor. Solicitar una consulta oftalmológica en la Clínica de ojos Oftalmoluz le ayudará a determinar si es candidato para este procedimiento.
Hacerse exámenes visuales con regularidad resulta fundamental para asegurar ver lo más claramente posible. Todas las personas deben someterse a exploraciones periódicas cada 1 o 2 años. Si tiene más de 40 años sin factores de riesgo, programe un examen oftalmológico preventivo cada 1-2 años. En caso de diabetes, hipertensión o antecedentes familiares de glaucoma, necesita revisiones anuales.
Si presenta visión borrosa o cambios en su visión, acuda de inmediato al oftalmólogo para una revisión completa. Específicamente, busca atención médica inmediata si experimenta pérdida repentina de vista en un ojo (con o sin dolor), visión nublada o borrosa repentina, visión doble, o destellos visuales de luz y puntos negros.
Algunas personas no sienten ningún síntoma de errores refractivos del ojo, por lo que resulta indispensable acudir con regularidad a revisiones de rutina. Además, si usa anteojos o lentes de contacto y continúa experimentando síntomas, probablemente necesite una nueva receta.
Solicitar una consulta oftalmológica en la Clínica de ojos Oftalmoluz le permitirá recibir el diagnóstico adecuado y evitar complicaciones futuras. Nosotros podemos ayudarle a encontrar el tratamiento más apropiado para su caso.


